Que haces tu que cada vez que sufro apareces y desbaratas todo; que haces tu que me arrodillo frente a tu hermoso rostro y lloro; que haces tu que mi corazón haya decidido amarte con todas sus fuerzas; que haces tu Jesucristo que te diga mi hermano, mi redentor; que hago yo para que me salves de mis pecados, que me ames sin merecerlo; que haces tu, que hago yo.
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